martes, 11 de diciembre de 2007

Naturaleza

Ahora que estás en tu cuna veo tu futuro, sé que será duro sabiendo que tu padre se ha ido, los hombres no valen las lágrimas, por eso hijo debes ser un caballero y siempre hacerte cargo de tus actos, te enseñare los valores que la vida nos obsequia y te daré las armas necesarias para que nadie pueda lastimarte. Sabemos que el sufrimiento es parte de nuestras vidas por eso cada momento de alegría debes disfrutarlo como si fuese el último, quiero que disfrutes toda la alegría que te daré, porque quiero que tu vida sea diferente a la que yo tuve, quiero que tu vida este llena de enseñanzas y momentos que te ayuden a ser una persona más integra, digna de valerse por sí misma, con capacidad de amar y ser amada. Y aún cuando no me encuentre a tu lado quiero que sepas que te amo con todas mis fuerzas hijo mío, eres lo más hermoso que la vida me ha entregado y nada ni nadie te hará daño mientras yo viva, te lo juro, por eso vive y disfruta de los deliciosos placeres que la vida te entrega, porque cuando menos te des cuenta llegará el momento en que jamás nos volveremos a separar. Ya no puedo seguir luchando contra la naturaleza humana ni con su esencia, el tiempo se acaba y es por eso hijo mío que quiero que cuando mires la ventana y veas la lluvia caer, sonrías, ya que siempre estaré a tu lado.