domingo 9 de septiembre de 2007

Vida y Sol

La luna acompaña mis estados, el sol acaricia mis cabellos son su dulce resplandor, yo miro hacia el cielo con cara de tristeza, sin embargo es lo más adecuado para quienes no saben acompañar el resplandor del sol. No caigo en desesperación, me siento tranquila, que contradictoria y asqueroso suena esto, sin embargo el destino esta planeado con anterioridad y somos nosotros quienes tratamos de cambiarlo pensando que así nuestra vida será mejor. Pues nos equivocamos, no podemos cambiar nuestro destino por más que queramos, estamos hecho de tal manera que sólo encajamos con quienes debemos hacerlo, cada uno tiene lo que le toco, y es porque así es como debemos enfrentar la vida y vivirla, afrontando los obstáculos y vaivenes que la vida nos entrega.
Enfrento todo lo que venga, incluso lo que no venga, estoy dispuesta a reír, ser feliz, y aprovechar a quienes me aman por el tiempo que sea.
La vida es corta, en especial la mía, es por eso que debo aprovechar de reír el tiempo que sea necesario y no derramar lágrimas por nada, ni nadie.
Si no hay una balanza que me equilibre seré una desarmada e inútil mujer, no quiero ser lo, por eso actuaré de la manera más objetiva y fría posible, haré lo que sea mejor para mí, y dejaré a un lado esos inútiles sentimientos que sólo causan tristezas, la vida es corta, y no está hecha precisamente para sufrir.